Probabilidad y duración

El Niño está activo en 2026 y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) indica una alta probabilidad de que el fenómeno continúe hasta fines de 2026. En mayo, NOAA estimó un 96 % de posibilidades de que persista entre diciembre de 2026 y febrero de 2027. La intensidad máxima, sin embargo, sigue siendo incierta y la categoría de Súper Niño permanece como un escenario posible, no confirmado.

Impacto regional

El fenómeno suele favorecer mayores precipitaciones en el centro y norte del país, aunque la distribución varía según la región y la época del año.

Litoral y noreste

Las lluvias abundantes pueden provocar crecidas de los ríos Paraná y Uruguay, generando inundaciones en zonas cercanas a los cursos de agua.

Región Pampeana y AMBA

Las precipitaciones intensas pueden acumularse en períodos cortos, saturando el suelo y provocando inundaciones urbanas, especialmente en la zona de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Campo y producción

El aumento de la humedad puede beneficiar a algunos cultivos, pero también generar complicaciones si se producen excesos hídricos, dificultando las tareas de siembra y cosecha.

Recomendaciones oficiales

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) mantiene un seguimiento permanente de la evolución de El Niño y sus posibles efectos sobre el territorio argentino. Sus pronósticos permiten anticipar escenarios de precipitaciones y temperaturas, pero no determinan con meses de anticipación la aparición de tormentas puntuales. Durante los próximos meses será importante estar atento a las alertas y actualizaciones oficiales, especialmente ante posibles lluvias intensas, tormentas y crecidas.

En definitiva, El Niño está activo en 2026, pero todavía no se sabe qué tipo de intensidad tendrá. Su evolución será clave para conocer cómo impactará finalmente sobre el clima argentino.