El eclipse lunar parcial del 27 de agosto se verá en toda Argentina, con un máximo del 94 % del disco lunar y una tonalidad rojiza. La sombra comienza a las 22:23 y alcanza su punto máximo a la 01:12 del 28, con duración total de 3 h 18 min.
Fechas y cobertura
El fenómeno se inicia a las 22:23 con la fase penumbral, poco perceptible a simple vista. A las 23:33 entra la Luna en la umbra, la zona más oscura de la sombra terrestre. El punto máximo, con 94 % de cobertura en Buenos Aires, se alcanza a la 01:12 del 28 de agosto. La fase parcial concluye a las 02:50, seguida de la salida de la penumbra a las 04:01. La duración total del eclipse parcial es de 3 h 18 min; si se incluyen las fases penumbrales, el evento se extiende a 5 h 38 min.
Por qué la Luna se tiñe de rojo
Durante el máximo, la luz solar que llega a la Luna pasa por la atmósfera terrestre. Los rayos de onda corta se dispersan, dejando que predominen los tonos rojizos. Este fenómeno, conocido popularmente como “Luna de sangre”, ocurre incluso en eclipses parciales, ya que la Luna no queda completamente oculta por la sombra de la Tierra.
Cómo observarlo
El eclipse es visible a simple vista; no requiere instrumentos especiales. Adrián González, divulgador científico del Planetario Galileo Galilei, afirma que “los eclipses de Luna no representan ningún daño para la vista del ser humano”. Para una experiencia más detallada, se recomienda el uso de binoculares o telescopios básicos, y buscar lugares alejados de la contaminación lumínica urbana.
Actividad en el Planetario Galileo Galilei
El jueves 27 de agosto a las 23:00, el Planetario abrirá sus puertas con una actividad gratuita para contemplar el eclipse. El itinerario incluye 10 telescopios supervisados por divulgadores, una estación accesible con telescopios especiales para personas con discapacidad y música en vivo. La entrada es libre y por orden de llegada; el evento se suspende en caso de nubes o lluvia.
Recomendaciones finales
Para disfrutar del fenómeno, se aconseja salir al menos 30 min antes de la fase penumbral, buscar un lugar con buena visibilidad del cielo nocturno y evitar la contaminación lumínica. Si el clima lo permite, la experiencia de ver la Luna teñida de rojo será memorable para cualquier observador, desde aficionados hasta expertos en astronomía.
